Guía del docente: Diseñando actividades de aprendizaje con inteligencia artificial. Orientaciones prácticas para el aula
- Luis Dávila Banda

- hace 15 horas
- 4 Min. de lectura
Durante años he acompañado a docentes de educación inicial, primaria, secundaria, bachillerato, educación superior y formación profesional que comparten una misma inquietud: “sé con claridad qué aprendizajes quiero lograr en mis estudiantes, pero el tiempo, la carga administrativa y las condiciones reales del aula me impiden diseñar actividades que lo hagan posible”. Entre la planificación, la elaboración de recursos, la evaluación con sentido formativo y la atención a la diversidad, la labor docente se ha ido burocratizando progresivamente, desplazando el foco del aprendizaje hacia el cumplimiento. Es desde ese escenario real lejos de discursos idealizados y soluciones de escritorio que nace mi propuesta, plasmada en la Guía del Docente Diseñando actividades de aprendizaje con IA. Orientaciones prácticas para el aula, un recurso construido desde la experiencia cotidiana del aula, con los pies firmes en la práctica pedagógica y no desde la comodidad de una oficina.
Cuando la práctica docente se encuentra con la IA (sin perder el alma)
La inteligencia artificial ha irrumpido en la educación con fuerza. Para algunos, representa una amenaza; para otros, una promesa exagerada. Mi experiencia me ha enseñado que ninguna de las dos miradas es suficiente. La IA no es una varita mágica, pero tampoco es un enemigo pedagógico. Es, ante todo, una oportunidad para repensar cómo diseñamos las experiencias de aprendizaje.
Esta guía no surge de la teoría abstracta ni de modelos importados sin contexto. Surge de mañanas, tardes, noches reales de planificación, de fichas que no terminaban de funcionar, de evaluaciones que medían productos pero no procesos, y de una pregunta constante: ¿cómo puedo enseñar mejor sin desgastarme más?
Desde esa inquietud, la guía propone un enfoque claro: la IA como asistente pedagógico, nunca como sustituto del criterio profesional del docente. La IA propone, organiza y sugiere; el docente valida, decide y contextualiza.
Una propuesta pedagógica con IA, paso a paso
1. Aprender a dialogar con la IA: del pedido vago al prompt pedagógico
Uno de los mayores errores en el uso docente de la IA es pedirle “que haga todo”. La guía parte de una idea clave: la calidad de la respuesta depende de la calidad de la pregunta. Por ello, introduce de manera sencilla y práctica la fórmula:
ROL + CUALIDAD / CONTEXTO / TAREA / FORMATO, una estructura que transforma pedidos genéricos en solicitudes pedagógicas situadas y útiles.
No se trata de aprender “tecnicismos”, sino de comunicar a la IA como lo haríamos con un compañero de trabajo: explicándole nuestro nivel, nuestro enfoque curricular, nuestras limitaciones reales y nuestro propósito de aprendizaje.
2. Planificar con IA sin renunciar al criterio docente
La guía acompaña al docente en el diseño de unidades y sesiones de aprendizaje alineadas al Currículo, mostrando con ejemplos reales qué puede hacer la IA y, sobre todo, qué no debería hacer por nosotros .
Aquí aparece un principio irrenunciable de mi propuesta:
La IA no decide la competencia, no define el propósito y no evalúa por el docente. Amplifica su trabajo, pero no lo reemplaza.
Además, se incorpora un protocolo de validación docente para prevenir alucinaciones, errores conceptuales y desalineaciones curriculares, reforzando una mirada ética y profesional del uso de la IA en educación .
3. De la planificación al recurso: cuando la sesión cobra vida
Uno de los aportes más valorados por los docentes es el paso natural de la planificación al recurso. La guía muestra cómo convertir sesiones en:
presentaciones narrativas con herramientas de IA,
guías de trabajo autónomo (GTA),
fichas dinámicas e interactivas,
recursos accesibles y adaptables.
Todo ello sin empezar de cero y sin sobrecargar la práctica docente.
4. Inclusión y Diseño Universal para el Aprendizaje con apoyo de la IA
Lejos de un uso homogéneo, la guía integra la IA desde el enfoque de Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA). Se muestran ejemplos concretos de cómo adaptar materiales para distintos ritmos, estilos y necesidades educativas, manteniendo el mismo propósito de aprendizaje .
Aquí la IA se convierte en una aliada para diseñar mejor desde el inicio, no para “parchar” después.
5. Evaluar con IA: más allá de la nota, hacia la retroalimentación
Finalmente, la propuesta aborda uno de los mayores desafíos actuales: la evaluación. La guía presenta usos responsables de la IA para:
crear rúbricas alineadas a competencias,
diseñar cuestionarios,
construir itinerarios personalizados de aprendizaje,
fortalecer la evaluación formativa y la metacognición.
Siempre con una idea central: evaluar para aprender, no solo para calificar.
En coherencia con esta mirada, he reunido esta experiencia y reflexión pedagógica en la guía Diseñando actividades de aprendizaje con inteligencia artificial. Orientaciones prácticas para el aula, un recurso pensado para docentes que desean integrar la IA desde el criterio profesional y no desde la improvisación tecnológica. La guía propone un recorrido práctico que va desde aprender a dialogar con la IA mediante prompts pedagógicos, hasta planificar sesiones, diseñar recursos, atender la diversidad y evaluar con enfoque formativo, siempre manteniendo al docente como diseñador del aprendizaje. El material está disponible para descarga gratuita y busca acompañar la práctica docente cotidiana, ofreciendo orientaciones claras, ejemplos reales y decisiones pedagógicas situadas, sin perder de vista la ética, el contexto y el sentido educativo.
Una invitación a recuperar el sentido pedagógico con IA
Esta guía no busca que los docentes “usen más IA”, sino que usen mejor su criterio profesional con apoyo de la IA. No propone automatizar la enseñanza, sino humanizarla, liberando tiempo y energía para lo que realmente importa: acompañar el aprendizaje de los estudiantes.
Desde mi experiencia docente, estoy convencido de que la pregunta ya no es si la IA llegará al aula porque ya llegó, sino cómo decidimos integrarla sin perder el sentido pedagógico, la ética y la responsabilidad profesional.
Esta propuesta es una invitación clara:
👉 que la inteligencia artificial se convierta en un pretexto para que el docente siga actualizándose,
👉 que el docente siga siendo el diseñador del aprendizaje,
👉 y que la tecnología se ponga, por fin, al servicio de una educación más consciente, inclusiva y significativa.
Porque al final, la mejor tecnología educativa sigue siendo un docente que piensa, decide y enseña con criterio y trasciende.
Regálame un comentario y comparte la guía. Te leo.





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